NUEVOS ENFOQUES EN PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES (en España)
Gregorio Benito
Madrid, marzo del 2007
INTRODUCCIÓN
Es evidente que durante los últimos años, y especialmente a partir de la promulgación de la Ley de Prevención y de sus Reglamentos, se viene desarrollando una actividad extensa en materia de información, divulgación y formación sobre prevención de riesgos laborales.
Este tipo de actividades son y van a seguir siendo claves en el tema que nos ocupa. Aplicar en las mismas los recursos más eficaces para el logro del objetivo, que no es otro que la reducción de las lesiones del trabajo y la mejora de las condiciones en las que se desenvuelve el mismo, es en este momento esencial. Especialmente porque hasta ahora, a pesar de ese esfuerzo, los resultados son bastante limitados.
Por otra parte conviven en este momento riesgos tradicionales y nuevos riesgos, que se siguen abordando en lo cotidiano, y en el mejor de los casos, con métodos tradicionales.
Riesgos y problemas por una parte y conocimientos y medios por otra, han cambiado sustancialmente.
El elevado crecimiento de los recursos económicos públicos y privados dedicados en los últimos años a este tema y sus poco significativos resultados nos obligan a una evaluación crítica del conjunto.
La reconstrucción de un modelo efectivo de salud laboral, ante el fracaso del modelo actual, pasa por la posible actualización del modelo obrero y necesita partir de tres premisas al menos:
La de-construcción del modelo liberal actual
La revisión y actualización del modelo obrero ante la nueva realidad
La iniciativa en la reconstrucción corresponde a los trabajadores y sus organizaciones vivas.
La primera premisa porque sólo así podemos desmontar las contradicciones de un modelo que en el mejor de los casos es “ilustrado” y en el peor falaz. La confusión que ha supuesto y supone la apropiación por parte del modelo liberal de elementos del modelo obrero, cambiando su sentido, hace imprescindible una disección del modelo liberal, desnudándolo de aportaciones ajenas desfiguradas y dejándolo en su auténtico ser.
La segunda porque el paso de estos últimos cuarenta años ha modificado sustancialmente el trabajo. Se ha transformado el trabajador y la composición de la clase obrera; el entorno social del trabajador y el papel social del trabajo; el consumismo; la profundidad de las transformaciones en los medios de producción y en las fuerzas productivas; en los conocimientos y competencias de los trabajadores; en las relaciones personales. Todo se constituye en un panorama radicalmente diferente que exige propuestas nuevas y adecuadas.
En tercer lugar la construcción de ese nuevo modelo obrero de salud laboral corresponde a los trabajadores. “Ni en dioses, reyes, ni tribunos…..”. La experiencia histórica del movimiento obrero nos permite aventurar que los primeros pasos de un nuevo modelo se dan siempre en los tajos; y que las organizaciones burocratizadas y los tecnócratas no son capaces de percibir “lo nuevo” que nace y “lo viejo” que muere. A las organizaciones obreras vivas corresponde estar atento al nacimiento de lo nuevo, aplicarlo, ser capaz de comprender su potencialidad, e impulsarlo con decisión.
Precisamente por esto último el proyecto de crítica y alternativas que se desarrolla a continuación es una “obra abierta” –una obra en construcción-, que, con los medios que nos proporcionan hoy las nuevas tecnologías, permite la inclusión de aportaciones, la crítica, el desarrollo, en una posible estructura en fractales, de temas que, solamente se apuntan, capaz de abarcar el frondoso ramaje de la salud laboral.
Se trata de proceder a una reflexión crítica y colectiva sobre el pasado, presente y futuro de las condiciones de trabajo en nuestro país. Con sus protagonistas directos, los trabajadores, y con las aportaciones de todos los que participan desde distintos campos en el abordaje de dichos problemas.
La información periódica sobre los accidentes de trabajo en nuestro país se convierte cotidianamente en el peor parte de guerra. Además de los fallecidos, una legión de incapacitados nos deben de recordar permanentemente lo inaceptable de la pasiva aceptación, de la frivolidad de la mercantilización del sufrimiento.
Y como la mejor crítica es una buena alternativa. Trabajemos en ella.
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UNA NUEVA SITUACIÓN. LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS RESPUESTAS
1.- La población expuesta a riesgos del trabajo en nuestro país abarca actualmente alrededor de 22 millones de personas y viene manteniendo una tendencia creciente muy relevante[1]. Los efectos en la salud con causa en el trabajo también muestran crecimientos en cifras absolutas.
2.- Siguen sin contemplarse, por diversas causas, en las cifras oficiales colectivos cuantitativa y cualitativamente importantes como funcionarios, servicio doméstico, autónomos.
3.- A ello hay que sumar las actividades de la economía sumergida, totalmente opacas a las regulaciones fiscales y laborales de las Administraciones que siguen representando, según algunos estudios, un porcentaje significativo y creciente de la actividad económica y laboral[2].
4.- El importante incremento de la población jubilada o prejubilada, la prolongación de la vida y las precarias condiciones de trabajo a las que han estado expuestos durante años muchos de estos trabajadores, es la causa de la aparición de nuevos problemas de salud, cuyo origen es laboral, pero en poblaciones ya sin vínculo laboral cuya atención corre a cargo del Sistema Público.
5.- Quedan, por tanto, excluidas de coberturas y registros de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales importantes bolsas de población expuestas a riesgos del trabajo o cuyas patologías actuales proceden del trabajo. A ello se suma el importante subregistro, reconocido y aceptado por todos, de las enfermedades profesionales en nuestro país.
6.- Factores recientes han modificado en un tiempo breve la composición de esta población expuesta a riesgos:
Retraso en la edad de incorporación a la vida laboral.
Incorporación de las mujeres al trabajo remunerado.
Incorporación masiva de población inmigrante.
Adelanto en la edad de terminación de la vida laboral.
7.- Si las propuestas que se vienen haciendo para alargar la vida laboral más allá de los 65 años se hacen realidad, aparecerán colectivos con riesgos característicos. La adaptación del trabajo a la persona, y no al revés, exige prevención específica ya exigida con la incorporación de la mujer, discapacitados, inmigrantes, etc. Los datos actuales muestran un mayor índice de gravedad y mortalidad por accidentes de trabajo en los trabajadores mayores que se incrementarían, así como las bajas por enfermedades comunes y profesionales, cubiertas por el Sistema.
8.- Los conocimientos y medios actuales nos permitirían anticiparnos a los futuros riesgos. El nacimiento de nuevas actividades, nuevas ocupaciones, nuevas sustancias, nuevos equipos de trabajo, nuevos entornos, nuevos sistemas de organización debería de ir acompañado previamente del estudio de los nuevos riesgos y sus condiciones de eliminación. Es prioritario establecer la obligación, previa al inicio de la actividad, de someter los nuevos riesgos a una evaluación de impacto similar al regulado en la normativa medioambiental o farmacológica, como procedimiento técnico y social inscrito en otro principal dirigido a autorizar la actividad o puesto de trabajo.
9.- La distribución de la población ocupada por sectores ha sufrido cambios también importantes, con la reducción en los sectores primario e industrial, mantenimiento relativo en construcción y el incremento en el sector servicios, en éste último especialmente en ciertas ramas.
10.- Los cambios en la organización empresarial con la externalización de actividades, la deslocalización, los clúster, la fábrica difusa, la subcontratación en cadena, los autónomos y los falsos autónomos, dificultan la aplicación de medidas preventivas tradicionales y favorecen la dilución de responsabilidades. En general se fomenta la transferencia de responsabilidades y costes en los riesgos más peligrosos, desde la gran empresa a la pequeña empresa o al trabajador individual y desde las zonas más ricas a las más pobres.
11.- Las Administraciones Públicas, que emplean en todo el país a más de 2.400.000 empleados, se han movido siempre en una cultura consistente en que las leyes se aplican al resto del mundo y no a ellas. Bajo el amplio paraguas de la relativa impunidad administrativa las AA.PP. no son un ejemplo a seguir en materia de prevención y ello no demuestra una voluntad política seria por parte de los distintos gobiernos. Las organizaciones patronales denuncian habitualmente esta mala práctica de la Administración para exculparse de sus propias responsabilidades. Se evidencia y se trasmite, por parte de los poderes públicos, más potestas que autoritas.
12.- Desaparecen y/o se transforman las ocupaciones tradicionales y nacen nuevas ocupaciones, se manipulan nuevas sustancias, nuevos equipos de trabajo, nuevas formas de organización del trabajo que requieren nuevas capacidades, destrezas y cambios más rápidos y radicales para el trabajador. Y todo ello conlleva nuevos riesgos. La adaptación del trabajo al trabajador, proclamada por las normas, es pura poesía.
13.- Características como el origen social, el sexo, la edad, la formación, la nacionalidad, determinan una distribución no proporcional de los trabajadores en actividades económicas, ocupaciones, categorías, tipo de contrato, dimensión de empresa, etc. y como consecuencia en tipos de riesgos y gravedad.
14.- Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales no se distribuyen de forma homogénea y afectan significativamente más a unos perfiles de condiciones de trabajo que a otros. Hay una distribución desigual de los riesgos y una segmentación de los mismos. El grado de lesividad también se distribuye desigualmente. Generalmente todo ello en perjuicio de los más débiles socialmente.
15.- La ruptura de la estabilidad individual en el puesto de trabajo y la empresa; la extraordinaria rotación; la elevada y persistente temporalidad de los contratos; la excesiva subcontratación y la desregulación en muchos ámbitos de las relaciones laborales representan uno por uno y en conjunto un segundo nivel de cambios.
16.- Los cambios tecnológicos, los cambios en la organización del trabajo[3] y en la formación y responsabilidades del trabajador, su ritmo, la elevada competencia soportada en el factor trabajo más que en los avances tecnológicos, la carga, la flexibilidad productiva, los sistemas “justo a tiempo”, la personalización de la demanda y el protagonismo de ésta, conforman un tercer nivel de factores con una influencia más directa en la transformación de los riesgos[4].
17.- Tiempos y espacios se han transformado negativamente para la vida personal, social y laboral del trabajador[5]. Las distancias al trabajo y en el trabajo, el alargamiento de las jornadas y su desordenación inhumana generan desgastes y fatigas físicas y psíquicas añadidas que se ven representadas en el significativo crecimiento de determinados epígrafes de las estadísticas de accidentalidad[6]. Las consideraciones que se vienen haciendo desde la Administración Pública y la Comisión Nacional para la Racionalización de los horarios ratifican esta preocupación[7]. Tiempos y espacios de trabajo y consumo, reducen al mínimo hoy los tiempos y espacios familiares, sociales y de libertad no dirigida.
18.- La alteración de los ritmos biológicos, especialmente con la ruptura de un horario regular de sueño-vigilia y descanso y las patologías asociadas, los desarreglos alimenticios y sus efectos metabólicos crónicos y el incremento de las lesiones de tráfico durante la jornada laboral e in itinere son las consecuencias negativas más visibles. Los desarraigos espaciales, temporales y sociales, debido a la elevada y errática movilidad laboral, provocan nuevos riesgos psicosociales.
19.- Pero, además, la relevancia y características de estos cambios tienen una importante repercusión en el incremento de las patologías psicosociales y psicosomáticas. Las propuestas de conciliación de la vida laboral y familiar, la protección social de las situaciones de dependencia, pretenden resolver fenómenos conflictivos familiares, de pareja, escolares, juveniles, de dependencia que se han extendido y agudizado en los últimos años y que tienen su origen en las características del trabajo actual.
20.- Las patologías no traumáticas de tipo cardiovascular, junto con los accidentes de tráfico con relación laboral, ambos de elevada lesividad, suponen hoy un porcentaje muy elevado de los accidentes de trabajo graves y mortales. Los desarreglos metabólicos y hormonales y las tensiones y sobrecargas en el trabajo influyen en el aumento de la obesidad, hipertensión, la diabetes tipo 2 y las enfermedades mentales, detectado en el mundo desarrollado. La propuesta de solución a través del cambio personal en los estilos de vida es un verdadero insulto a la inteligencia y a la dignidad mientras no cuente con cambios sustanciales en el trabajo y en la sociedad. Los únicos que pueden seguir un estilo de vida sano en las actuales condiciones son los ricos.
21.- Las sucesivas encuestas europeas y españolas sobre condiciones de trabajo reflejan el aumento en la sensibilización y percepción de los trabajadores sobre estos temas y en sus resultados. En especial el incremento de las dolorosas y persistentes lesiones osteo-musculares asociadas al trabajo. El 25% del total de los accidentes de trabajo con baja en nuestro país corresponden a lesiones de la columna vertebral[8] En España se producen 1.000 nuevos casos de lesiones cerebrales y medulares al año, la mitad de ellos por accidentes de tráfico y casi la otra mitad por accidentes laborales y otros (Ministra de Sanidad en su visita al Hospital Nacional de parapléjicos de Toledo. 2004).
22.- Los episodios y daños psíquicos y psicológicos repetidos se van convirtiendo en crónicos: estrés, ansiedad, depresión, violencia psicológica, burnout[9]. La OMS considera que en el año 2020 la depresión, que hoy ya es la cuarta causa de incapacidad laboral, se convertirá en el principal motivo de baja. Se alerta igualmente de que la naturaleza de los riesgos profesionales cambia al ritmo que lo hace la innovación tecnológica y aparecen más casos de violencia en el trabajo, acoso sexual y psicológico (Estrategia de la UE sobre salud y seguridad laboral).
23.- Por otra parte, existe un cambio radical en las fuertes y nuevas demandas que en las sociedades desarrolladas se hace por parte de la empresa hacia el trabajador en formación e implicación[10]. Los entornos actuales de trabajo requieren no sólo una formación específica elevada sino también altas competencias en comunicación, en trabajo en equipo, en negociación, en gestión, en polivalencia, en manejo de conflictos, en uso de nuevas tecnologías[11]. Y una implicación total, en los valores de empresa, a tiempo y dedicación plenos[12].
24.- Los grados de libertad en las ideas profesionales quedan fuertemente reducidos para el trabajador, que se debe de adherir plenamente a las de la empresa, defendiéndolas en su actividad cotidiana frente a clientes, usuarios, proveedores, competidores, etc., sean o no justas o éticas. Es el caso de las actividades de atención al público, cada vez más relevantes en la actual sociedad de servicios. Los trabajos repetitivos y rutinarios reducen las capacidades creativas y anulan la iniciativa. Y otro ejemplo evidente es la función que les toca desempeñar a algunos trabajadores de empresas implicadas en sonados y masivos fraudes sociales.
25.- Aumenta la carga física y psíquica por el trabajo y en el trabajo. Y las consecuencias se extienden no sólo al trabajador sino también a su entorno familiar y social[13]. Aumentan la violencia y las conductas agresivas que se originan en el trabajo (Caso vigilantes de seguridad de Correos de Madrid). Y aumentan el sufrimiento, la autolesión y los suicidios (SJS Comunidad de Madrid, Madrid, 392/2005 (Núm. 11), de 14 de Noviembre; Suicidios de ingenieros en el Tecnocentro de la Renault en Paris, febrero 2007), de lo que, por otra parte, nunca hay datos ni “noticias”.
26.- El recurso a estimulantes por parte de sectores de la población laboral para soportar y sobrellevar los conflictos y tensiones laborales y la carga de trabajo, es un fenómeno no tan reducido como se piensa y con obvias repercusiones en la seguridad y salud por el trabajo y en el trabajo. Alcohol, tabaco, drogas, pero también excesos consumistas, ludopatías, violencia, se convierten en desahogos, inconsciente e incontroladamente.
27.- La persistencia e intensidad de estos pequeños y grandes daños psíquicos y psicológicos tiene impactos somáticos variados e importantes. Problemas metabólicos, desequilibrios hormonales, patologías cardiovasculares, trastornos del sueño, cansancio crónico, etc., además de los sufrimientos personales y familiares que generan, por la penetración del trabajo en los espacios de la vida personal.
28.- La constante aparición de nuevas sustancias químicas contaminantes y su manipulación en el trabajo: tóxicas, cancerígenas, mutágenas, teratógenas, neurotóxicas, disruptores endocrinos. Las nuevas enfermedades infecto-contagiosas, de transmisión animal y humana (encefalopatía bovina espongiforme, gripe aviar virus H5N1, SIDA). La aparición cada vez más habitual de afecciones relacionadas con los edificios en los que se trabaja (edificios enfermos y enfermantes). El incremento de equipos de emisión de radiaciones electromagnéticas (REM), la introducción de las nanotecnologías[14], el teletrabajo, el telemarketing. Todo sin el necesario estudio previo de sus repercusiones para el trabajador, nos sigue conduciendo a la reparación y no a la prevención. Una pequeña muestra, punta de iceberg, es el crecimiento en los últimos años de la declaración y registro de enfermedades profesionales causadas por alergenos.
29.- Así, el marco general y tradicional de los riesgos por el trabajo se ha visto transformado radicalmente por la irrupción rápida y extensa de nuevas materias primas, nuevos equipos de trabajo, nuevas formas de organización de la producción, nuevas formas de explotación de las capacidades físicas, cognitivas e intelectuales del trabajador y por cambios económicos y normativos notables.
30.- Ante ello, el atraso de nuestro país en esta materia, por motivos esencialmente políticos y económicos, sigue sin tener una respuesta contundente y, en el mejor de los casos, nos seguimos moviendo, en la práctica, mediante actuaciones tradicionales y resistencialistas de carácter prevalentemente reparador. Seguimos actuando sobre los efectos y no sobre las causas.
31.- La inversión privada en prevención es mínima comparada con “la obligatoria” en reparación. En un perverso efecto sustitución son las administraciones públicas las que, con el dinero de todos los ciudadanos, están incrementando muy significativamente y a nivel presupuestario las obligaciones en la materia de las empresas privadas. Mientras, las propias administraciones públicas no dedican recursos en prevención para sus propios trabajadores. Se refuerza y se legaliza así la externalización de costes.
32.- Subvenciones clientelares para formación, información, divulgación, investigación, sustitución de maquinaria, contratación de técnicos de prevención, forman parte hoy de los Presupuestos de todas las CC.AA. Actividades, sin embargo, de obligatoria cobertura por parte de la Empresa privada. La reparación es una “obligación” y la prevención un negocio.
33.- Los gobernantes y políticos de las Comunidades Autónomas han visto en la accidentalidad laboral y su repercusión mediática una forma de obtener rentabilidad política y económica y junto con entidades privadas de la prevención montan ferias y mercadillos locales para exponer sus productos.
34.- Pero, a la vez, la prevención -expulsada de lo público a lo privado- está sometida no a un mercado perfecto, como se pretende hacer ver, sino a los distintos poderes de demandas asimétricas. Las grandes empresas, que deberían realizar la prevención a través de servicios de prevención propios, la externalizan e imponen precios en un mercado todavía no estabilizado y “conectado” con el otro “mercado” de cobertura de las contingencias profesionales[15]. Las pequeñas empresas pagan más y reciben menos servicio, mientras que las grandes pagan menos y reciben más. El gasto en prevención sigue siendo una partida a reducir en las estrategias empresariales[16].
35.- A ello se suma la transmisión de la responsabilidad en el tema por parte de la empresa. La Ley de PRL y su desarrollo reglamentario han promovido la externalización y privatización de la prevención. La integración de la prevención en la gestión de la empresa queda, desde ese momento, en un buen deseo. La mayoría de las empresas contratan Servicios de Prevención para que les resuelvan, a bajo coste y formalmente, la función directiva empresarial de seguridad y prevención.
36.- La visualización social del problema, gracias a los medios de comunicación, ha tenido efectos positivos, pero las instituciones y organizaciones han capitalizado y rentabilizado con agilidad el buen hacer de aquellos, quedando relegados de nuevo sus protagonistas y afectados a un papel pasivo[17]. Congresos, Ferias, Premios, Relaciones Públicas, sustituyen, en los medios, a la dura realidad cotidiana del sufrimiento y a sus protagonistas.
37.- Las noticias diarias sobre accidentes laborales se han convertido en rutina, formando parte de la sección cotidiana de sucesos, y se pueden prever con antelación el contenido y los términos de las declaraciones de las distintas partes, que vienen siendo idénticas desde hace años. Se trata de conseguir que la sociedad, sobre todo los trabajadores, asuman de forma natural la inevitabilidad del dolor, el sufrimiento y la muerte en el trabajo. La acumulación y síntesis cultural que tienen los proverbios así lo muestra en el “gajes del oficio”.
38.- Las campañas en los medios de comunicación, financiadas por distintas Administraciones Públicas con el consenso de los agentes sociales, pierden su capacidad impactante, precisamente porque un consenso construido en base, y favorable, a la ideología dominante impide evidenciar las causas y los causantes reales de los accidentes laborales y enfermedades profesionales. Con estos condicionantes, mensajes e imágenes carecen de la fuerza necesaria en estos soportes y reflejan, en general, una concepción en la que los responsables somos todos y/o nadie, cuando no se acusa directa y abiertamente a la víctima.
39.- Sin embargo, la publicidad de las sanciones por infracciones muy graves en materia de prevención de riesgos laborales que recogía el Art. 49.5 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre y actualmente regulado en el Art.º 40.2 del TR de la LISOS y las normas ejecutivas reglamentarias necesarias para su aplicación práctica, se han bloqueado, paralizado y han sufrido el permanente embate desde el derecho garantista del empresario y la falta de voluntad política de los poderes públicos para su realización.
40.- La comunicación de masas, correctamente utilizada, tiene un potencial impresionante en materia de prevención, todavía por desarrollar. Pero un mensaje que hace recaer la responsabilidad en la víctima es incorrecto, engañoso, ineficaz, rechazable y rechazado. La claridad y el rigor exigibles deben permitir superar la simplificación y la confusión. El periodismo serio y de investigación tiene aquí trabajo. Algunos ejemplos dignos hay.
41.- Sorprende que males que tienen su origen y sirven a un modelo enfermizo y enfermante sean afrontados promoviendo conductas individuales, mezclando salud y valores morales. ¡Cuidado con el alcohol, el tabaco, las drogas, el sexo, la alimentación y… los accidentes laborales! Es fácil, sólo se trata de “cambiar el estilo de vida” y ello “depende” de cada uno de nosotros[18]. Se trata de conseguir supertrabajdores/as que coman sano, con su dinero, en poco tiempo y fuera de casa; que hagan ejercicio y tengan una relación familiar y social, no superficial, después de largas jornadas y horarios irracionales; que soporten el estrés y las tensiones laborales con alegría y espíritu emprendedor.
42.- El modo de producción, la sobreexplotación, la relación de fuerzas, orígenes principales de los problemas, se excluyen del análisis y de las propuestas de solución. Estas pasan en exclusiva, según las concepciones liberales, por el individuo, por sus actitudes, sus estilos de vida, su capacidad de afrontamiento, su carácter competitivo, su ambición, su energía inagotable, etc.[19]
43.- El modelo dominante reparador-indemnizatorio persiste en la mercantilización de la salud laboral. Antecedentes, como los pluses de peligrosidad, siguen hoy vigentes, en esencia, en cuanto que no se han sustituido por medidas de prevención. Los procedimientos civiles y penales que se empiezan a utilizar son eficaces ante la comodidad e irresponsabilidad del empresario pero pueden tener efectos de mercantilización perversos señalados ya por algunos especialistas: la negociación y sustitución pecuniaria de la pena. En todo caso siguen siendo medidas a posteriori, aunque su mayor dureza puede estimular la prevención.
44.- El recurso excepcional en nuestro país a los procedimientos civiles y penales con motivo de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales nos permite valorar que los análisis actuales sobre los costes económicos de siniestralidad laboral, basados en las cuentas del sistema de cobertura laboral, quedan muy por debajo de los costes derivados de un procedimiento civil o penal.
45.- El sistema de cobertura de las contingencias profesionales actual garantiza tanto o más la tranquilidad del empresario, y su desculpabilización, que la del trabajador. No nos engañemos, con ese objeto fue creado a principios del s.XX. Por su sistema de financiación y de adquisición del derecho puede considerarse un bien público, que como todos los bienes públicos, si no se controla con rigor, facilita y beneficia la actuación del defraudador y del “gorrón”, sea empresario o trabajador[20]. Aunque en este tema habrá que recordar las palabras del abogado laboralista Francesc Layret “los trabajadores no hacen huelga porque no quieran trabajar sino porque lo quieren hacer en mejores condiciones”.
46.- Pero, contradictoriamente, la consecuencia es un rigor arbitrario y duras restricciones para incorporar las viejas y nuevas afecciones derivadas del trabajo al acceso a la atención y prestaciones de las contingencias profesionales. Las enfermedades profesionales y laborales son el claro paradigma de la “huida” de todas las instituciones implicadas del afrontamiento de un grave problema real. En España apenas hay enfermedades profesionales registradas oficialmente. Lo cual supone su no consideración laboral y la externalización de costes y responsabilidades del empresario hacia el Sistema Público. Las Empresas, las Mutuas, las Inspecciones de Sanidad y Trabajo, los EVI, el INSS y el legislador, se encargan de establecer todas las barreras posibles a una determinación correcta de la contingencia con la asistencia y prestaciones correspondientes. Las consecuencias de esta actuación incorrecta son múltiples y graves. A partir de la ocultación y de la falta de registro se desconoce la situación real de las enfermedades profesionales en nuestro país y por tanto son imposibles los análisis, la investigación, el seguimiento, el tratamiento especializado y la prevención. Todo ello, como es obvio, básico y esencial.
47.- La transferencia de una cantidad importante de enfermedades laborales y daños a la salud, cuyo origen es laboral, a contingencias comunes eleva extraordinariamente los costes de la gestión y prestaciones de la IT por esa contingencia. La prestación de IT por contingencias comunes se convierte también en refugio de otros derechos y necesidades que no han sido cubiertos hasta ahora por nuestro Estado de Bienestar. La incorporación masiva de la mujer al trabajo en nuestro país ha descargado su antiguo trabajo en ellas y en su familia, por poner un ejemplo. Nuevamente se busca la causa sólo aparente: la simulación, la picaresca, el fraude del trabajador y no la causa real: los déficits del actual Estado de Bienestar.
48.- Sin embargo, si se persiguiese seriamente la búsqueda de los daños a la salud producidos por el trabajo y las enfermedades laborales y consecuentemente se consideraran como contingencia profesional; si el INSS no se resistiera habitualmente a considerar contingencias profesionales a lo que realmente lo son, una parte de los costes que incorrectamente corren hoy a cargo de las prestaciones asistenciales y económicas de ITCC, correrían a cargo de las entidades gestoras y colaboradoras en la cobertura de las contingencias profesionales, es decir preferentemente las MATEPSS.
49.- La reversión de la gestión de las prestaciones económicas de la cobertura de la incapacidad temporal por contingencias comunes al INSS con una gestión eficiente de el último, sería más coherente política, jurídica, económica y socialmente. Se resolvería el difícilmente salvable conflicto actual de competencias; y muchos problemas al enfermo-usuario.
50.- A la vez se deben de incrementar las competencias y los recursos de prevención para las entidades que actualmente gestionan la cobertura de las contingencias profesionales. La separación actual en la gestión de las actividades de prevención y de reparación es incoherente y menos eficaz que un tratamiento integrado de los dos aspectos.
51.- La implantación de sistemas de información adecuados que permitan la elaboración, junto con las autoridades laborales competentes, de mapas de riesgos laborales, así como la realización de estudios epidemiológicos, para la identificación y prevención de las patologías que puedan afectar a la salud de los trabajadores, trascripción de la Ley de PRL y que corresponde a las Administraciones públicas competentes en materia sanitaria, pasados más de diez años de la ley no tiene virtualidad alguna.
52.- Los problemas sanitarios derivados del binomio fábrica-territorio y su correlativo salud laboral-salud medioambiental, son perfectamente accesibles a través de la epidemiología laboral y espacial[21] y necesitan de la implantación de sistemas de información en salud laboral (SISAL) que permitan la investigación, la prevención y la atención e intervención sanitaria adecuadas. Un caso real y actual es el del amianto. Las técnicas de epidemiología laboral y espacial podrían ser aplicables también a temas nuevos como los accidentes y lesiones de trabajo derivados de la creciente movilidad.
53.- Siguen sin constituirse la Unidades de Salud Laboral por Area de Salud, con especialistas en Medicina y Enfermería del Trabajo del Sistema Nacional de Salud, para el diagnóstico de los daños a la salud por el trabajo y la puesta en funcionamiento de las políticas sanitarias activas en materia de salud laboral reguladas en la Ley de Sanidad y competencia del Ministerio de Sanidad y Consumo.
54.- Los departamentos de Salud Laboral de las Administraciones Sanitarias tienen un rango menor dentro de su estructura orgánica y las Inspecciones sanitarias se ocupan preferentemente de tareas burocráticas de certificación y control. La Escuela Nacional de Medicina del Trabajo, centro dependiente del Instituto de Salud Carlos III, que agrupa actualmente actividades de formación, investigación y clínicas, a través de las unidades clínicas de referencia en patología laboral, tiene también un papel menor. Igualmente sucede con el Instituto Nacional de Silicosis al que se han ampliado sus funciones a las enfermedades profesionales cardiorespiratorias.
55.- No se han superado los problemas de competencias y tensiones entre Ministerio de Trabajo y Ministerio de Sanidad a lo largo de los años, y las repercusiones negativas que han conllevado para el trabajador-ciudadano enfermo. Para el Ministerio de Sanidad y Consumo la salud de 22 millones de trabajadores es un tema marginal y no forma parte ni de sus prioridades ni de sus “campañas”. Y sin embargo es evidente que el trabajo perjudica seriamente la salud (The Lancet dixit).
57.- Los continuos ataques al Estado no deben mermar la defensa radical de sus facultades y competencias en materia legislativa, de investigación, de formación, de vigilancia, control, sanción, en un tema como este. La retirada del Estado y de sus instrumentos es ocupada inmediatamente por los causantes del problema. Por el contrario el Estado debe de ampliar extraordinariamente los recursos humanos y materiales, ante comportamientos resistencialistas, para hacer cumplir las leyes. La mayoría de los países desarrollados mantienen en estas actividades recursos humanos y materiales muy superiores a los nuestros y más eficaces.
58.- La tozudez de los hechos, que no deben de ocultarse con fines tranquilizadores, está generando malestar, escepticismo y desconfianza de los trabajadores y empresarios hacia las instituciones y organizaciones implicadas ante las sucesivas medidas que se proponen, sin resultados efectivos.
59.- Hay que ir hacia un trade-off radicalmente distinto entre prevención y reparación en salud laboral. La actuación para la eliminación del riesgo es eficiente socialmente y para que lo sea también en el caso de cada empresario, se tienen que internalizar los costes y además castigar con dureza al infractor. Todo lo contrario de lo que sucede actualmente. Parece que el concepto de riesgo para la salud de los trabajadores se ha identificado con el concepto de riesgo que implica la actividad empresarial o de aventura, y no es en absoluto lo mismo. Esto lleva a que muchos empresarios “jueguen a la ruleta rusa con sus trabajadores” con una escasa probabilidad de que les “pillen”. Son conductas empresariales de riesgo cuya victima es el trabajador.
60.- La sutil modificación introducida en el Código Penal de 1995, en su Artículo 316, sobre los delitos de riesgo y en contraste su pobre aplicación; la discusión interpretativa del concepto de riesgo grave e inminente de la Ley de Prevención en cada caso. La insistencia argumental en el terreno jurídico y cultural para crear confusión sobre la negligencia del trabajador; sobre sus conductas temerarias; sobre las causas directas olvidando el árbol de causas, el entorno y las condiciones y organización del trabajo. Es necesaria la aclaración conceptual y social, en el campo de la prevención de riesgos laborales, sobre: peligro, peligrosidad, en abstracto y en concreto, cadenas de causas, mucho más elaboradas hoy en otros conflictos.
61.- En cuanto a las normas administrativas y jurídicas, sean estas laborales, civiles o penales, la consideración general de los analistas –y los resultados lo confirman- es que han jugado históricamente un pobre papel. Se garantizan con más eficacia los derechos del incumplidor que los del afectado. En una relación de fuerzas desfavorable para los trabajadores la superestructura jurídica y administrativa sirve para facilitar la elusión de las leyes por el empresario. Ello ha llevado a constantes retoques de las normas cuando el problema estaba en la falta de voluntad política y de instrumentos eficaces para su aplicación y ejecución.
62.- A la pasividad de las Administraciones para hacer cumplir con firmeza, rapidez y masivamente la normativa, se une la lentitud o inaplicación real de medidas debido a la falta de normas de desarrollo y aplicación o recursos ejecutivos. Sanciones prescritas, no ejecutadas, archivo de procedimientos sin investigación, inaplicación efectiva de la Ley de Contratos de las AA.PP. Art. 20 a),d), inaplicación en las sanciones del principio “solve et repete”, falta de desarrollo del art. 49.5 de la LPRL y del 40.2 del TRLISOS, etc. conforman el verdadero núcleo de ineficacia de las normas y de la falta de voluntad real de los poderes públicos. Y como siempre el mayor beneficio del incumplimiento lo obtienen los más poderosos. En definitiva hoy en España el trabajo es uno de los pocos lugares en dónde los daños graves a la salud, incluso la muerte, quedan impunes.
63.- En realidad uno de los objetivos que se persigue hoy con la promulgación de normas de salud laboral es un efecto sedante sobre las protestas de los sindicatos, en la medida en que su ejecución no es prioritaria, ni para las autoridades, ni para los empresarios. Por otra parte los sindicatos no ejercen la presión continuada y necesaria para su aplicación y se limitan a protestar por su incumplimiento.
64.- En paralelo, y no por casualidad, sectores de la patronal europea y española y una corriente doctrinal afín proponen la simplificación de la legislación existente[22] en la materia y su sustitución por Códigos de buenas prácticas[23]. Curiosamente las razones que se argumentan son la complejidad, extensión e ineficacia de la actual normativa. El soft law o derecho débil vendría, así, a sustituir al Derecho del Trabajo cuya primordial ineficacia es que no se cumple. Y se sustituiría por la aplicación unilateral, privada y voluntaria sin someterse al imperio de la Ley. Se trata de una silenciosa pero permanente rebelión contra el Estado de Derecho en materia de derechos del trabajador.
65.- Paralelamente, y en coherencia, se propone reducir las competencias de instituciones tradicionales de la Administración en actividades de vigilancia, control, asesoramiento, investigación, etc. como Inspección de Trabajo, INSHT, Instituto Nacional de Medicina y Seguridad en el Trabajo, que se sustituyen por nuevas competencias para entidades privadas de normalización, prevención, formación, etc. . Ante esta situación no sólo hay que rechazar la privatización sino que es necesario reforzar y hacer más eficiente lo público en beneficio del más débil.
66.- Al calor del incremento sustancial de las subvenciones de las distintas Administraciones Públicas para actividades de Prevención de Riesgos Laborales y con el propósito, siempre, de “fomentar una auténtica cultura de la prevención”, ha crecido el negocio de un grupo de consultoras privadas, que subcontratadas por organizaciones patronales y sindicales, alrededor de las cuales pululan permanentemente, conforman uno de los “nuevos yacimientos de negocios” más prósperos, para la elaboración de estudios, formación, divulgación, edición de materiales, etc.
67.- En la mayoría de los casos se trata de la simple reproducción de materiales antiguos con ligeras adaptaciones y de cumplir formalmente los requisitos exigidos por las autoridades que los subvencionan. En otros casos, bajo el paraguas de divulgación, se distribuyen masivamente objetos que poco tienen que ver con la prevención de riesgos laborales La verdadera medida de la eficacia de estas actuaciones se puede comprobar en los nulos resultados en la reducción de la accidentalidad o en el conocimiento y concienciación de los empresarios y trabajadores.
68.- La cuantiosa afluencia de recursos públicos, con periodos cortos de plazo para su ejecución presupuestaria, ha estimulado la aparición de estudios poco rigurosos, repetidos y de dudosa fiabilidad para su operatividad. La moda de los estudios cualitativos se ha extendido. Y si bien es cierta la importancia de tales estudios también lo es que para que sean válidos deben cumplir con una metodología científica contrastada. Ello supone una especialización y profesionalidad, unos costes, una extensión y unos tiempos que, en la mayoría de los casos, no existen.[24]
69.- Tecnocracia y burocracia se adueñan de las políticas, competencias, vigilancias y controles de la salud laboral. La burocracia insiste en la formalización sin preocuparse de la eficacia. La preocupante experiencia en la aplicación de la Ley de Prevención y la normativa se centra en el cumplimiento formal. Las administraciones públicas son sus principales valedores. Inspección de Trabajo e Institutos de Seguridad y Salud, pero también la administración de Justicia y las Instituciones de la Seguridad Social. Costoso y pesado aparato que no ha servido sino para mantener la situación.
70.- La tecnocracia[25] se ha utilizado para sustituir el protagonismo, el saber hacer práctico, el conocimiento y la participación de los sujetos implicados –trabajadores, técnicos de empresa y empresarios- por el conocimiento general, habitualmente inaplicable, y rechazado y desechado por los afectados[26]. Todo ello en una tradición nada original, por superada, de la “organización científica del trabajo”. La tecnocracia considera el trabajador y el trabajo como objeto maquínico de estudio. Y las soluciones pasan por lo que los modernos llaman la reingeniería de procesos.
71.- A partir de la Ley de Prevención de 1995 y su desarrollo normativo se viene produciendo un crecimiento exponencial de técnicos (Médicos del Trabajo, DUE de empresa, Técnicos de Prevención, Auditores, Formadores) que constituyen los recursos humanos del creciente mercado de la prevención. La mayoría de ellos con una formación universitaria pero sin experiencia práctica acreditada en el campo de la prevención, manteniendo una relación laboral con las entidades empresariales de dicho mercado.
72.- La inexistencia de una normativa que permita, proteja y asegure la independencia profesional de estos especialistas[27], frente a las empresas que les contratan y sus clientes, condiciona severamente su enfoque y actividad ante los distintos sujetos implicados: trabajadores, empresas, inspecciones, jueces, empresa que les contrata, administraciones, etc. En general comporta precaución y sensibilidad hacia todos menos hacia el trabajador, que es el que menor poder de influencia tiene.
73.- Es esencial la organización de estos profesionales y técnicos, la existencia de códigos éticos de comportamiento profesional y su debida protección jurídica, que impida las presiones de los empresarios y garantice la independencia profesional. La actual situación de dependencia inadecuada en lo profesional no les exime de ser imputados en los procesos judiciales o de ser llamados a testificar, y de que su actuación profesional esté devaluada entre los trabajadores. La historia de los médicos del trabajo en nuestro país y fundamentalmente durante la dictadura, pero también en democracia, es una historia en la que mayoritariamente han respaldado los intereses empresariales adornados con argumentos científicos muy discutibles y discutidos.
74.- Pero además prevalece por parte de las empresas, de los servicios de prevención y los profesionales, por la Inspección de Trabajo y los inspectores y en general por todas las instituciones y sujetos ecargados de analizar, concebir, aplicar y vigilar las medidas de prevención, una concepción no multidisciplinar, rutinaria, formalista y sobre todo mecanicista e higienista. El sistema hombre-máquina y el sistema hombre-medio físico siguen dominando las concepciones y las aplicaciones prácticas en materia de prevención. La psicología, la sociología y la psicosociología, en tanto que disciplinas operativas en el campo de la prevención, siguen mirándose a distancia y con temor o con desprecio.
75.- No es casual que en el momento actual coincidan la creciente burocratización y tecnocratización con la también creciente funcionarización de los sindicalistas y sindicatos institucionalizados. A través de financiación a cargo de muy diversos presupuestos públicos y por acuerdos privilegiados con las propias administraciones públicas y grandes empresas, los sindicatos institucionalizados cuentan con un ingente y creciente número de “sindicalistas” cada vez más alejados, y durante más tiempo, de los trabajadores y del trabajo real[28].
76.- La negociación colectiva, espacio privilegiado de la contienda sindical para la consecución de la mejora en las condiciones de trabajo, sigue reflejando en todos los análisis realizados hasta la actualidad una pobreza preocupante en contenidos de prevención de riesgos laborales. La tenaz resistencia empresarial es constatable en todos los Convenio analizados y tiene su causa en la relación clara que tiene con la organización del trabajo en la empresa, núcleo duro del poder empresarial. Lo peor es que, en muchas ocasiones, sigue sirviendo de moneda de cambio para obtener reivindicaciones económicas.
77.- Invertir estas tendencias implica invertir los espacios de protagonismo y no sólo impedir la despublificación. Hoy las instituciones y organizaciones tienen el mayor protagonismo. Sin embargo el origen inmediato del riesgo está en el lugar de trabajo y es ahí dónde hay que actuar, ahí es dónde deben estar sus protagonistas, dónde se deben aplicar los recursos y dónde se comprueban los resultados. Lo público implica también la participación democrática sin tutelas.
78.- El comportamiento actual de los agentes sociales institucionalizados se encuentra fuertemente condicionado por un funcionamiento clientelar en la percepción de sustanciales recursos y subvenciones financiados por muy diversos presupuestos de las Administraciones Públicas[29]. También se recurre cada vez más a colaboraciones, patrocinios, “exacciones parafiscales”, mendicidad sindical, etc., con entidades públicas y privadas, que ponen en entredicho la estatutaria independencia en la defensa de los trabajadores.
79.- Todo ello redunda en una limitada y acotada capacidad de transformación. Nos convertimos en el interlocutor aceptado y aceptable, al que conviene mantener para que nada cambie de forma sustancial. Los empresarios españoles, aconsejados por los europeos y por nuestras “debilidades”, entraron desde hace años en una verdadera revolución lampedusiana con relación a los sindicatos: “aceptemos que todo cambie para que todo siga igual”.
80.- Desde luego, no se trata de hacer una crítica a lo actual con alternativas utópicas e inviables y en definitiva frustrantes. Tampoco se avanza realmente con una estrategia de posibilismo posibilista. En los dos casos por que el medio sobre el que operamos avanza con realidad y rapidez. Tampoco se trata de pensar que con ligeros retoques en aspectos parciales se va a solucionar el problema, porque el problema forma parte del núcleo duro y desde ahí se orientan las políticas a todas las parcelas de actuación. En este sentido, aquí, los cambios radicales lo son en tanto se aplican a la raíz, no porque deban de ser instantáneos y totales. Cambios radicales en la orientación de las políticas, sin perder pie en la realidad, pero firme en los objetivos.
81.- La reciente aparición de diversas asociaciones de víctimas a niveles locales relacionadas con empresas y riesgos determinados o de carácter más general, denota la gravedad de los problemas y la incapacidad de las burocracias y las tecnocracias para resolverlos. Dada la pasividad e incapacidad de las instituciones, el impulso de este tipo de organizaciones cobra gran importancia. (Asociaciones de víctimas por exposición al Amianto, de mobbing, del depósito de residuos nucleares de Andújar, etc.).
82.- La evaluación rigurosa de las políticas públicas en este terreno, poniendo en relación recursos con resultados, debe de desplazar intereses espurios. Da la impresión de que la mayoría de las subvenciones actuales en este terreno se hacen más para acallar a los agentes sociales que para conseguir reducir la morbimortalidad laboral. Los recursos deben de servir para eliminar las causas de las lesiones, no para proteger la supervivencia de clanes y mantener preferentemente el paradigma compensador. Hay que avanzar en la evaluación antes y después de gastar. Hay que fijar objetivos y medir resultados.
83.- La dedicación de los recursos necesarios para la investigación en profundidad de todos los accidentes y enfermedades profesionales, que hoy se reduce a trámites formales, sería mucho más eficiente para el objetivo perseguido que su actual dilapidación.
84.- El Sistema de Información Contable de la Seguridad Social, el Plan General de Contabilidad y la contabilidad analítica, con la creación de las cuentas específicas correspondientes, deben de permitir medir y analizar el coste y el rendimiento y ponerlo en relación con el coste del sistema prevención-reparación. Resuelto el tema a escala micro se podría abordar en la Contabilidad Nacional y a escala macroeconómica con la correspondiente agregación contable. El proceso de reforma de nuestra normativa contable, actualmente en marcha, que terminará con un nuevo Plan General de Contabilidad, es una buena oportunidad, e imprescindible, si queremos abordar un análisis y gestión más rigurosa del tema, superando la actual limitación de las estimaciones.
85.- Ahora que está de moda la responsabilidad social corporativa ello permitiría un balance social más adecuado y un conocimiento más real y analítico y como consecuencia la posibilidad de utilizar instrumentos menos generales y más refinados, con recursos y resultados medibles y comparables. Partiendo de su escasez centraríamos más los recursos en forma selectiva en los puntos más negros de la siniestralidad, sin dilapidarlos, y análogamente en lo que se refiere al análisis de resultados. Lo que pretendía el Plan Aragón en esencia.
86.- El análisis coste-beneficio, correctamente aplicado en salud laboral, es decir internalizando todos los costes económicos realmente generados, nos daría unos resultados en costes muy superiores a los que se vienen haciendo públicos por distintas entidades. Sólo los grandes siniestros industriales, por la alarma social que causan y los intereses en conflicto que conllevan entre las diversas partes, con un poder similar, nos aproximan a un cálculo más cercano a los costes económicos reales. En esos casos la prevención preocupa mucho más a los empresarios que en el caso del accidente del trabajador.
87.- En este terreno la lógica empresarial se fija optimizar resultados maximizando el beneficio y minimizando los riesgos propios, y por tanto excluye los riesgos generados en la empresa y para la empresa, externalizándolos. Las restricciones a esa optimización van a proceder de la capacidad de presión de los demás jugadores.
88.- Los trabajadores deben de ser protagonistas de su historia y participar activamente, con sus capacidades, experiencias y derechos, en un tema tan trascendental como es el de su salud, derivada de sus condiciones de vida y trabajo. El lema principal del modelo obrero de salud laboral sigue teniendo plena vigencia: La salud no se vende ni se delega, se defiende. Y la dinámica de la relación de fuerzas es crucial para ese protagonismo.
89.- Iniciar desde cada centro y lugar de trabajo, sobre los problemas concretos y cotidianos, desde el saber hacer de trabajadores, cuadros y técnicos de la empresa y empresarios, con el apoyo técnico suficiente, una actividad menos formal y publicitaria, pero más eficaz, es cada vez más necesario. Y eso además de ser una exigencia democrática es imprescindible para obtener organizaciones sanas y eficaces y resultados de calidad[30]. La sustracción del debate sobre el trabajo entre todos los afectados directamente, interesa solamente a las burocracias establecidas, sean estas administraciones, empresas o los sindicatos dependientes, o a todos.
90.- Las condiciones de trabajo y salud no están determinadas, pero sí fuertemente condicionadas, por el modo y las relaciones de producción. No se puede analizar la salud laboral ni se pueden elaborar propuestas de solución al margen del contexto global de cada momento y cada lugar.
91.- Estamos en una fase de acumulación capitalista caracterizada por componentes extraordinariamente negativos: importantes bolsas de fraude fiscal[31] y a la Seguridad Social, extendida especulación urbanística de carácter político-institucional y privado, crecimiento económico en base a actividades intensivas en mano de obra, mantenimiento de niveles elevados de paro a pesar del crecimiento, explotación del ejército de reserva que supone la inmigración, precarización intensa, elevado endeudamiento de las familias, regresión fiscal y aumento en la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza[32]. El crecimiento no se traduce en desarrollo, y esto consolida e incrementa las desigualdades y limita el propio crecimiento a medio y largo plazo.
92.- Los estudios sobre la repercusión de las desigualdades en la distribución de la renta y la riqueza y las condiciones de vida, morbilidad y mortalidad, ya tradicionales, vienen a confirmar que a mayor desigualdad más incidencia. Y no sólo en las enfermedades somáticas también en las psicológicas y psicosomáticas. No sólo la desigualdad material sino también la percepción y conciencia de esa desigualdad parecen influir negativamente en la salud de los que padecen las peores condiciones.
93.- El crecimiento económico está beneficiando especialmente a un grupo minoritario y se genera en base a la sobreexplotación. El objetivo fundamental del desarrollo económico y social es la mejora y el bienestar de las personas[33] y es contradictorio que los principales creadores materiales de esa riqueza empeoren su situación relativa. El objetivo del crecimiento y del empleo se ha erigido por encima, y a costa, de las condiciones de vida y trabajo. Crecimiento económico ¿Para quién y para qué? ¿Sobre quién recae el esfuerzo, la enfermedad, el dolor, la discapacidad y la muerte, y a quién beneficia?
94.- No es exagerado hoy, dada la gravedad, extensión y persistencia de la situación de la salud laboral, impulsar un amplio debate social en todo el país. No de arriba abajo, como viene haciéndose hasta ahora y que queda acotado en los mismos círculos de siempre (Comisiones, Institutos, Congresos, Ferias, Jornadas, etc.), sino desde fuera de las instituciones, sin necesidad de darse al margen de ellas. Las decisiones tomadas en dichos estamentos, en el mejor de los casos, van quedando desdibujadas y degradadas a lo largo del tortuoso camino que lleva al puesto de trabajo. Iniciativas, normas, energías y dinero van perdiéndose por el camino y al final, sólo en un mínimo porcentaje, llegan a su verdadero destino.
95.- Los accidentes catastróficos con varias víctimas, cada vez más frecuentes y que elevan la alarma social y la denuncia, provocan una puntual constricción y propósito de enmienda que se olvidan pronto. La cultura de la resignación y del conformismo vuelve a imponerse sobre la voluntad política, que queda en pura retórica.
96.- El Estado social y democrático de Derecho definido en nuestra Constitución permite una lectura avanzada y transformadora de los derechos sociales fundamentales. Lo que Ferrajoli denomina la Ley del más débil, superando la asimetría procedente del Estado liberal, más volcado hacia la defensa de los derechos políticos y civiles de la burguesía revolucionaria. Es la sociedad, a través de la participación democrática real, la que debe decidir el nivel de riesgo que está dispuesta a aceptar y desde luego nadie tiene derecho a decidir el nivel de riesgo que deben soportar los otros.
97.- Todos los poderes públicos: poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, han demostrado más capacidad oratoria y publicista en este tema que autoridad, voluntad, decisión y capacidad real para hacerle frente y resolverlo. Tampoco se ha hecho nada porque en algún momento sea centro del debate político y social. Sin embargo las lesiones y enfermedades del trabajo causan más víctimas humanas por hechos violentos que el terrorismo, el tráfico, la delincuencia, la droga, la violencia de género, la guerra, el tráfico ilegal de inmigrantes; y por enfermedades más que la mayoría de las más conocidas a través de los medios de comunicación.
98.- ¿Por qué?. El trabajo asalariado, la obtención de la plusvalía por el capitalismo, las condiciones de trabajo y sus resultados en la salud de los trabajadores, forman parte del núcleo duro del debate sobre el sistema capitalista. Impulsar un debate social sobre ello, que implique a los trabajadores, a los medios de comunicación de masas y al Estado, supone poner en tela de juicio el propio sistema y al propio Estado como “mediador” social. Esencialmente porque las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores hoy son la clave de bóveda y el exponente más claro de las contradicciones de clase.
99.- Los conceptos más habitualmente utilizados de riesgo y seguridad en los medios de comunicación social deben someterse a un análisis reflexivo y a debate social. Para algunos, riesgo se relaciona con bolsa, inversiones, empresa, iniciativa, aventura, deportes, sexo, valor; para otros, con peligro, accidente, paro, precariedad, enfermedad, hipoteca. Para unos, seguridad se relaciona con orden, delincuencia, terrorismo, atracos, dinero, poder; para otros, con trabajo, salud, estabilidad laboral, protección social, seguridad social, derechos.
100.- Conceptos y lenguajes son construcciones sociales, productos a la vez que creadores de culturas, que responden a distintos intereses. El peso en nuestra sociedad de la actividad aseguradora privada y de la teoría de la gestión empresarial, por ejemplo, aportan una prevalencia específica al significado de significantes como seguridad, riesgo, prevención, peligro, cobertura, prima, reparación, indemnización, etc., que invaden la necesaria concepción social de la seguridad y salud en el trabajo y le dan otro sentido. Para el seguro privado la existencia y mantenimiento de los riesgos es la esencia de su negocio; para la sociedad el objetivo debe de ser la eliminación de los riesgos.
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EN RECUERDO DE GASTONE MARRI y de todos los que con ilusión demostraron que los trabajadores no necesitamos tutelas.
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9. Las prestaciones por riesgos profesionales. Gian Guido Balandi. Revista MTAS nº64
10. Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones. Bruselas 21.2.2007 COM(2007) 62 final.
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LAS OTRAS DISCIPLINAS EN PRL Y SUS APORTACIONES
1. Salud: Antropología e Historia . Curso: Salud y Trabajo en el mundo moderno y contemporáneo Programa de Doctorado y Diploma de estudios avanzados 2001-2002. Profesor Alfredo Menéndez Navarro. Universidad de Granada
2. Determinantes sociales de la salud y la enfermedad. Francisco Maglio. Sociedad Argentina de Medicina Antropológica
3.“Mobbing: Conociendo al grupo acosador desde la antropología”. Marina Parés Soliva. XIII Coloquio Internacional de Antropología Física “Juan Comas”.
4. La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Richard Sennet. Ed. Anagrama. 2000.
5. Historia del cuerpo. Bajo la dirección de Alain Corbin, Jean-Jacques Courtine y Georges Vigarello. Editorial Taurus. 2005
6. Reflexiones sobre la aparición de operadores psicosociales en la salud de los trabajadores. Rafael de Francisco López. Revista La Mutua nº 9. Año 2003.
http://webfraternidad.fraternidad.local/revistas.aspx?
7. La medicina e higiene militar en los siglos XVIII y XIX: una olvidada Medicina del Trabajo. Rafael de Francisco López. Revista La Mutua nº 14. Año 2006.
http://webfraternidad.fraternidad.local/revistas.aspx?
8. La medicina del trabajo en la historia. Tratado de Medicina del Trabajo. Esteban Rodríguez Ocaña y Alfredo Menéndez Navarro. Masson 2005.
9. Salud, Trabajo y Medicina en España. Esteban Rodríguez Ocaña y Alfredo Menéndez Navarro. Varios números de Archivos de Prevención de Riesgos Laborales.
10. La situación de la clase obrera en Inglaterra. Friederich Engels. 1845
11. La Medicina Social en España (s.XIX y XX). FIM
12.Desigualdad de la Renta y Salud. Una aplicación empírica para la UE. David Canterero y otros Universidad de Cantabria. 2004.
http://www.fedea.es/pub/eee/eee194.pdf
13. La fatiga industrial. Coloquio de médicos y sociólogos. Comisión Médica del CERM 1963. Francia. Ricardo Aguilera Editor. 1969.
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ANÁLISIS DE COSTES EN SALUD LABORAL (Costes internos y costes externos)
1. Comprender y aplicar el análisis enconómico en la empresa. OMS. Serie Protección de la salud de los trabajadores nº 2
http://www.who.int/publications/es/
2. Statistical analysis of socio-economic cost of accidents at work in the European Union. Working Papers and Studies. 2004
http://www.istas.net/webistas/abreenlace.asp?idenlace=1979
3. Quality of the working environment and productivity. Research findings and case studies. Working Paper. 2004
http://www.istas.net/webistas/abreenlace.asp?idenlace=1979
4. La cultura de la Prevención y su impacto en los resultados empresariales: Un análisis empírico en las empresas españolas. Beatriz Fernández Muñiz, José Manuel Montes Peón y Camilo José Vázquez Ordás
5. Report on Economic Impact of the Safety, Health and Welfare at Work Legislation. Indecon. 2006
6. Prevención de Riesgos Laborales ¿Gasto, inversión o simplemente un impuesto?. Emili Castejón Vilella, Revista Seguridad y Salud en el Trabajo nº 38. INSHT. 2006
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GESTIÓN EFICIENTE EN SALUD LABORAL
El papel de la Empresa, de las Mutuas y de los SPA
1. Comprender y aplicar el análisis enconómico en la empresa. OMS. Serie Protección de la salud de los trabajadores nº 2
http://www.who.int/publications/es/
2. Memoria Economico-Financiera y de Gestión de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social. Ejercicio 2003. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 2006
http://www.seg-social.es/inicio/?MIval=cw_usr_view_Folder&LANG=1&ID=49467
3. La cultura de la Prevención y su impacto en los resultados empresariales: Un análisis empírico en las empresas españolas. Beatriz Fernández Muñiz, José Manuel Montes Peón y Camilo José Vázquez Ordás
4 Report on Economic Impact of the Safety, Health and Welfare at Work Legislation. Indecon. 2006.
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GRANDES RIESGOS INDUSTRIALES Y SALUD LABORAL
Accidentes catastróficos
1. Estadística de Riesgos Extraordinarios. Serie 1971-2004. Noviembre 2005. Consorcio de Compensación de Seguros.http://www.consorseguros.es/
2. Pérdidas por terremotos e inundaciones en España durante el periodo 1987-2001 y su estimación para los próximos 30 años (2004-2033). 2004. Estudio realizado por el Instituto Geológico y Minero de España en el marco de un Convenio Específico de Colaboración con el Consorcio de Compensación de Seguros.http://www.consorseguros.es/
3. Catástrofes de la naturaleza y grandes siniestros antropógenos en 2005. SIGMA. Swis Re. Nº 2/2006
4. La civilización del riesgo. Patrick Lagadec. Ed. Mapfre.1984
5. Limites de la asegurabilidad de riesgos. Baruch Berliner. Ed. Mapfre. 1982
6. La responsabilidad penal de las actividades de riesgo. Escuela Judicial CGPJ. Cuadernos de Derecho Judicial. 2002.
7. Incidencia y aplicación de la Normativa Seveso en España. ISTAS. Julio 2006
8. Plataforma Europea de Seguridad Industrial, ETPIS
9. El Amianto en España. Angel Cárcoba (coord.) Ediciones GPS
10. Las catástrofes naturales y su cobertura aseguradora. Un estudio comparativo. 1999. Consorcio de Compensación de Seguros.
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ACTORES EN ACCIONES PENALES SOBRE SALUD LABORAL
Jueces, Fiscales, Peritos, Mutuas, Aseguradoras, Acusación Popular, Empresa e Interesado
1. Instrucciones de la Fiscalía General y las Fiscalías Provinciales sobre siniestralidad laboral.Instrucción 7/1991, de 11 de NoviembreInstrucción 1/2001, de 9 de Mayo
2. Memorias de la Fiscalía General del Estado.Años 2003, 2004, 2005
http://www.fiscal.es/fiscal/public
3. Derecho Penal del Trabajo. Antonio Baylos Grau y Juan Terradillos Basoco. Editorial Trotta
4. Jornada de coordinación de actuaciones en materia de vigilancia, control y sanción por incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales. MTAS. Madrid, Mayo 2001
5. La responsabilidad penal de las actividades de riesgo. Escuela Judicial CGPJ. Cuadernos de Derecho Judicial. 2002
6. Prevención de riesgos laborales, salud laboral y siniestralidad laboral. Aspectos penales, laborales administrativos e indemnizatorios. Escuela Judicial CGPJ. Cuadernos de Derecho Judicial. 2004.
7. La posición del Ministerio Fiscal en la tutela de los intereses de los trabajadores. Cándido Conde-Pumpido Touron, Fiscal General del Estado. Noviembre 2004.
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EL PAPEL DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
Estrategias, Póliticas, Coordinación, Investigación, Promoción, Control y Sanción
1. Protocolos y Guías de Actuación de la IT y SS en materia de Prevención de Riesgos Laborales.Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Subdirección General para la Prevención de Riesgos Laborales y Políticas de Igualdad.
www.mtas.es/itss/atencion_al_ciudadano/normativa.html #
2. Instrucción 104/2001 sobre relaciones de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social con la Fiscalía General del Estado en materia de ilícitos penales contra la seguridad y salud laboral. MTAS.
3. La posición del Ministerio Fiscal en la tutela de los intereses de los trabajadores. Cándido Conde-Pumpido Touron, Fiscal General del Estado. Noviembre 2004.
4. Proyecto de Protocolo Marco de colaboración entre el CGPJ, la Fiscalía General del Estado, el MTAS y el Ministerio del Interior para la investigación efica y rápida de los delitos contra la vida, la salud y la integridad física de los trabajadores y la ejecución de las sentencias condenatorias.
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LA SALUD LABORAL EN LA EMPRESA MULTINACIONAL
Normas laborales internacionales, regionales y nacionales
1. Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo. OIT, 95ª Conferencia Internacional del Trabajo. 2006, y todos los Convenios y Recomendaciones vigentes sobre seguridad y salud en el trabajo.
http://www.ilo.org/ilolex/spanish/convdisp1.htm
2. Serie Protección de la salud de los trabajadores. OMS
http://www.who.int/publications/es/
3. Directivas de la UE en materia de Prevención de Riesgos Laborales.
http://eur-lex.europa.eu/es/repert/0520.htm#05202010
4. Programas Sustainable Development through the Global Compact y Piloting Corporate Social Responsibility through globally-agreed guidelines. OIT. Equipo de Empresas Multinacionales
5. Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social. OIT. 1977
6. Salud de los trabajadores: proyecto plan de acción mundial 2008-2017. Organización Mundial de la Salud. 26 Enero 2007.
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LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN LAS ESTRUCTURAS EMPRESARIALES COMPLEJAS
1. Coordinación de actividades empresariales y prevención de riesgos laborales. Federico Navarro Nieto. Ed. Bomarzo. 2005.
http://www.editorialbomarzo.es/publicaciones/libro.asp?IdT=48
2. La prevención de riesgos laborales en las estructuras empresariales complejas. Francisco Pérez de los Cobos Orihuel. Revista del MTAS nº 48. 2004.
http://info.mtas.es/publica/revista/default.htm
3. El perturbador efecto que genera el concepto de “propia actividad” en la cooperación de empresarios en el centro de trabajo. Joaquin Aparicio Tovar. Revista LA MUTUA nº 12. 2005.
http://webfraternidad.fraternidad.local/revistas.aspx
4. Protocolo y Guía de Actuación de la IT y SS. Coordinación de actividades empresariales
www.mtas.es/itss/atencion_al_ciudadano/normativa.html #
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INSPECCIÓN DE TRABAJO Y OTRAS INSPECCIONES EN SALUD LABORAL
Minería, Industria, Transportes, Consejo de Seguridad Nuclear, Sanidad, Aduanas, Mercancías Peligrosas, DGT, etc. Técnicos habilitados.
1. La aplicación de la normativa técnica no laboral en materia de prevención de riesgos laborales / Leodegario Fernández Marcos. Actualidad laboral, ISSN 0213-7097, Nº 1, 2001, pags. 195-210
2. Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera. Real Decreto 863/1985, de 2 de Abril. Orden ITC/101/2006.
http://www.mityc.es/es-ES/index.htm
3. Ley General de Sanidad Libro Blanco de la vigilancia de la salud para la prevención de riesgos laborales. Ministerio de Sanidad y Consumo.Criterios Básicos sobre la organización de recursos para la actividad sanitaria de los servicios de prevención. Ministerio de Sanidad y Consumo.
http://www.msc.es/ciudadanos/saludAmbLaboral/saludLaboral/home.htm
4. Acuerdo europeo relativo al transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera (ADR).
5. Opinión del Centro Directivo de la IT y SS sobre conflicto de competencias entre la Sección de Minas de un Servicio Territorial de Industria y la Dirección Provincial de la IT y SS. Consultas Técnicas. IT y SS.
http://info.mtas.es/itss/utilidades/consultas_tecnicas.html
6. La vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos al amianto: ejemplo de colaboración entre el Sistema de Prevención de Riesgos Laborales y el Sistema Nacional de Salud. MSC. Revista Española de Salud Pública. Volumen 80 Nº 1. Enero-Febrero 2006
7. Acuerdo bilateral de colaboración entre el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la Comunidad de Madrid, para el desarrollo efectivo de los principios de recíproca colaboración y cooperación para la consecución de los fines asignados a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. (BOE 153/2006 Resolución de 12/6/2006 MTAS).
8. Responsabilidades de los fabricantes en materia de prevención de riesgos laborales. Beatriz Rodriguez Sanz de Galdeano. Lex Nova. 20069. Centro Español de Metrología. Ley 3/1985, de 18 de marzo, de Metrología, modificada por el Real Decreto Legislativo 1296/1986, de 28 de junio, por el que se modifica la citada Ley y se establece el control metrológico CEE. Real Decreto 889/2006, de 21 de Julio, regula el control metrológico del Estado sobre instrumentos de medida.
http://www.cem.es/cem/es_ES/presentacion/home2.jsp
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ACTUACIONES Y RESPONSABILIDADES POLÍTICAS EN SALUD LABORAL
Partidos Políticos, Grupos Parlamentarios, Poder Legislativo, Poder Ejecutivo
1. Moción del Congreso de los Diputados de 24 de Febrero de 1998. Congreso de los Diputados
2. Comparecencia del señor ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Sesión 18 celebrada el martes 1 de marzo de 2005.
3. Plan de actuación para la mejora de la seguridad y salud en el trabajo y la reducción de los accidentes laborales. MTAS. Abril 2005
4. Programas electorales de los principales partidos políticos a lo largo de las sucesivas convocatorias electorales
5. Hacia una Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2005-2008. Año 2006
6. Propuesta de Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2007-2011. MTAS. 2006
7. Comisión Especial del Senado para la Prevención de Riesgos Laborales. Constitución el 12 de Septiembre de 2000 y finalización el 20 de Enero de 2004.
http://www.senado.es/legis7/comisiones/index_401.html
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SALUD LABORAL Y MEDIO AMBIENTE
1.- Participación y derechos ambientales de los trabajadores en la empresa española. ISTAS
http://www.istas.net/webistas/biblioteca.asp?idenlace=1974&seccion=6
2 .La Gestión Integrada: Calidad, seguridad y medio ambiente. Juan Ramón Muñoz Santos. SERFOREM, SL.
http://ecom.serforem.com/tienda.pl
3. Catástrofes de la naturaleza y grandes siniestros antropógenos en 2005. SIGMA. Swis Re. Nº 2/2006. 4. Sinergia entre seguridad, salud ocupacional y medio ambiente; hacia una administración conjunta. Mapfre Seguridad nº 76. 1999. 5. Calidad, prevención y medio ambiente. Revista Mapfre Seguridad nº 66. 1997http://www.mapfre.com/fundaciones/es/FundacionMapfre/publicaciones/pdf/CalidadPrevencion_66_MAPFRESeguridad.PDF |
LA FUNCIÓN DE LA ALTA DIRECCIÓN EN PRL
1. La cultura de la Prevención y su impacto en los resultados empresariales: Un análisis empírico en las empresas españolas. Beatriz Fernández Muñiz, José Manuel Montes Peón y Camilo José Vázquez Ordás.
2. Report on Economic Impact of the Safety, Health and Welfare at Work Legislation. Indecon. 2006
3. Prevención de Riesgos Laborales ¿Gasto, inversión o simplemente un impuesto?. Emili Castejón Vilella, Revista Seguridad y Salud en el Trabajo nº 38. INSHT. 2006
4. Sinergia entre seguridad, salud ocupacional y medio ambiente; hacia una administración conjunta. Mapfre Seguridad nº 76. 1999
5. Calidad, prevención y medio ambiente. Revista Mapfre Seguridad nº 66. 1997http://www.mapfre.com/fundaciones/es/FundacionMapfre/publicaciones/pdf/CalidadPrevencion_66_MAPFRESeguridad
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